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viernes, 3 de abril de 2020

La popularidad...

La popularidad siempre viene acompañada por la soledad…Soledad que se hace insoportable para quien solo busca impresionar y acaparar la atención de otros; soledad que se troca en castigo para el que da todo por una fama que le es esquiva.  Pero para el que gana popularidad sin buscarla, la soledad se transforma en consejera, en agradable compañía junta a la que se llega a una profunda meditación y contemplación de la vida
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miércoles, 1 de abril de 2020

“Escarbando entre las cenizas “

“Escarbando entre las cenizas...”
Camino en el otoño de mi vida, entre las hojas secas, que son las páginas de una vida, vivida con intensidad, no carente de fracasos y errores, con logros modestos y sueños muy míos.

He caminado entre luces y sombras, entre gozos y lágrimas, pero siempre con la intención de hacerme de ese pedacito de felicidad, que nos da la vida.

Soy un hombre de fe, con sus contradicciones, apasionado, a veces arrebatado, pero firmemente convencido de aquel en quien creó y en cuyas manos he depositado, mi vida y mi confianza. Y aunque me lleve la tostada, mantengo la esperanza, de tiempos mejores.

Se que a veces, se escarba entre las cenizas y te sorprende, una pequeña llama, que si se aviva, vuelve a encender la hoguera... Es como una renovación de la vida o de un sentimiento que nunca murió, porque lo mantuvo vivo, la esperanza del reencuentro.

Es que escarbando entré cenizas, a veces se escucha las risas de niños jugando, de muchachos enamorando en plena primavera y uno se queda pensando en la alegría de lo vivido y se siente agradecido.

Removiendo las cenizas, uno le pide al tiempo que vuelva, pero no contesta y en vez de ello, construye un muro infranqueable con los ladrillos de los momentos perdidos, de las etapas que por prisa quemamos y los pega con esa mezcla hecha de temores y postergaciones.

Nos aconsejan no remover las cenizas y dejar que las apaguen totalmente el olvida; pero el olvido en verdad no existe, lo que se hace es abrazarse a la ilusión del olvido, pero llega el día en que te suelta y te das cuenta que no tienes la vida resuelta.

Escarbando en las cenizas, uno se encuentra con los pertrechos de batallas pasadas, unas bien libradas, otras que fueron fuente de aprendizaje y el precio del pasaje para seguir adelante.

A veces uno también con plena alevosía e intención, remueve las cenizas, para volver a encender la hoguera, esa que mantiene viva la llama de la vida.
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Este receso...

La naturaleza renace...
Quizás, este es el receso, que necesitábamos,
para renovarnos y que aflore, lo mejor de nosotros...

Las estrellas no brillan de día...


“Chicago una ciudad en cuarentena”

“Chicago, una ciudad en cuarentena”
Sus calles lúgubres, aún pobladas por los pertrechos del invierno, parecen habitadas por fantasmas, que corren y se pasean, con la complicidad de los vientos...

Estando en pleno invierno, como indiferentes espectadores, mirábamos lo que sucedía en China, pensando que aquello, no nos podría alcanzar o quizás pensando que era una película de ficción, que en la realidad nunca iba a pasar. Luego sucedió en Europa y aún así las sirenas no daban la alarma.

Casi concluyendo el frío invierno, cuando se espera el repunte de la primavera, cuando apenas los tulipanes van saliendo de sus trincheras, corrió la voz de alarma, los primeros casos del temible corona virus, se detectaban. Aún así la ciudad continuaba con su ritmo vertiginoso, sin tomar conciencia de lo contagioso.

New York y California fueron los primeros, en comenzar a limitar la libre locomoción y no tardaron en declararse en cuarentena. Pero como se suele ingenuamente razonar: “Eso a mí, no me va a pasar” las autoridades del estado y la ciudad, tardaron en responder, pesa a que de la ciudad entra y sale mucha gente de Asia y Europa.

Hoy estamos en cuarentena, la infección se propaga exponencialmente, tanto como el miedo. Ahora cualquiera que tose es sospechoso y se atemorizan frente a un estornudo, pero el virus viaja como mudo, en las manos y quizás en las suelas de los zapatos.

Muchas actividades públicas se han suspendido, pero no faltan, aquellos que renunciarían a la vida antes que al dinero, pues su vida está hecha de ganancias y comen ansias de encontrar alguna forma de sacarle una ventaja a la pandemia.

El distanciamiento social hoy es la regla, y yo me pregunto, cuanto más nos alejará, si de por si, en esta gran ciudad suele suceder, que no se conocen entre vecinos y muchos prefieren platicar por su celular con alguien distante, que con quien tiene a la par.

Todos sabemos que el impacto de esta pandemia será tremendo, pero cuanto más impactará nuestra humanidad y si al superarla seremos capaces de ser mejores seres humanos y empecemos a vernos como hermanos.
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