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viernes, 9 de octubre de 2020

A veces...

 A veces uno tan solo necesita de un amigo que escuché sin juzgar, de una mano que acompañe sin querer atraparnos… A veces uno tan solo quiere estar en silencio, sin que esto despierte sospechas de que algo se se esconde… A veces uno tan solo quiere cantar una canción a todo pulmón sin importa, que no se esté bien entonado, ¿Porque en esta vida se sufre por alcanzar el perfeccionismo?, cuando se puede vivir también sin él.

Oxwell L’bu Copyright ©2013

martes, 6 de octubre de 2020

Son muchos los que dicen...

 Son muchos los que dicen: Las cosas están mal, toda anda mal, se pondrán peor y todo culpa del gobierno, de la empresa, de la economía, de la iglesia e incluso de las cosas que vivieron y ya pasaron. Y yo me preguntó: Acaso, tiene tanto poder el gobierno, la empresa, la economía, la iglesia y nuestro pasado, para influir en nuestra desicion de ir con fe en la vida, siendo felices, con lo que cada día recibimos y no agradecemos...

Oxwell L’bu copyrights 2020

martes, 29 de septiembre de 2020

“Una carta a mi primogénito “

 

“Tu Mano En Mi Pulgar”

 (Una Carta a mi Primogénito)

 

Aquel día dio tres vueltas mi corazón, cuando salió la enfermera y en tono de celebración, dijo ¡Es varón!... Te veo dormido como un ángel y pienso para mí, si vos supieras con cuanto amor e ilusión te esperamos, contando los días y las noches para que llegaras; el dinero me era esquivo, las cosas no abundaban, no había para comprar una cuna glamorosa, pero sabes una cosa, esa cuna en la que duermes la construí yo y tu madre con mucho amor la decoro…

 

Esa tarde llegaron al hospital a conocerte y entre tantas voces que escuchaste, reconociste la mía y al nomas cargarte, tu manita se aferro de mi pulgar, me diste en tu corazón un lugar… Y no te querías soltar.

 

Hoy sos un ángel que duerme, a quien yo le velo los sueños, te veo, toco tus manos, porque pienso que es un sueño, que algo de mí este frente a mí. Le pido al creador sabiduría para acompañarte, sin estorbarte, para que en mis ansias por verte crecer, no queme etapas a las que después el tiempo, no me permitirá volver. 


No tengo un nombre importante, ni oro o plata para heredarte, pero te doy mis días con sus ilusiones, te doy mis noches con sus sueños, te doy mis rizas y alegrías y me guardo mis impaciencias, le pido a Dios licencia para crecer con vos. Te doy mi apellido humilde y desconocido, pero con la misma honra con que lo recibí de mi padre. No te nombro con mi nombre, porque quiero que vos construyas tu propia historia, con nombre y apellido.

 

Te escucho respirar, me deleito viendo tus pucheros y suspiros, quisiera saber qué piensas, quisiera ser cómplice de tus sueños y transformarme en tu ángel de la guarda. 


Para cuando tengas uso de razón y llegues a leer esta carta, quizás ya no sere tu héroe, ni tu mejor amigo, quizás esa brecha generacional nos haya distanciado y pienses ¡Que no te agarro la onda! Porque estoy envejeciendo. Vos estarás en tu apogeo y yo estaré menguando, pero sabes eso no creo que me cause tristeza, porque es parte de la naturaleza, si a cambio la vida me permite verte crecer en espíritu y conocimiento divino. “Solo espero que cuando tus ojos se paseen por estas letras, lo haga también tu corazón… “Para que comprendas que a pesar de todos los errores que haya cometido te quiero desde el mismo momento en que vos fuiste concebido.

 Oxwell L’bu Copyright © 2011

#padre

lunes, 28 de septiembre de 2020

“Parchando la vida”


 “Parchando la vida”

Hay quienes van por la existencia, parchando la vida, rellenando con cualquier cosa esos espacios vacíos, huyendo de la soledad, sin llegar a comprender, que soledad es la vida...


Parchan los agujeros emocionales, como quien parcha un pantalón, con cualquier retazo de tela que encuentren o bien con algo que sea llamativo, para que no se noten las heridas.


Y así van por la vida, parchando sus momentos de soledad, con compañías con las cuales se sienten más solos, mal acompañados pero acompañados; con parejas a las que no aman, pero por lo menos no están solos... Y cuando la cosa no da para más, parchan esa soledad acompañada con los hijos, que no son fruto del amor, sino del deseo de sentirse acompañados, pero luego los hijos crecen y vuelven al mismo punto.


Cuando están solos, se desesperan, se deprimen, porque no han aprendido a convivir consigo mismos, es más son prófugos de ellos mismos, siempre huyendo, siempre evadiendo, ese diálogo interno, que cuestiona, que incomoda, pero que también redime.


Y por eso aún acompañados se sienten solos, vacíos, pues no han aprendido sobre las lecciones que da la soledad, pues en ella y con ella se aprende a valorar y disfrutar, de una verdadera compañía.

Oxwell L’bu copyrights 2020

#soledad

domingo, 27 de septiembre de 2020

La vida...

La vida es como un rio que corre
alegremente, al cual no me contento
con ver pasar…
Pues yo me quiero meter y emparar
hasta el alma…
Oxwell L’bu copyrights 2010

sábado, 26 de septiembre de 2020

A veces la vida...


 A veces la vida,

nos da una flor, para cuidarla,

para admirarla y llenarnos

la vida con su belleza,

pero no la vemos, pasamos de largo,

porque nosotros queremos un jardín,

un jardín que no sabremos cuidar,

ni admirar su belleza.


A veces la vida, pone unas monedas 

en nuestros bolsillos, pero pensamos

que con tan poco no se puede hacer nada;

entonces la vida no nos da una fortuna,

porque no sabríamos qué hacer con ella,

solo la gastaríamos y quizás nos perderíamos.


A veces la vida, pone al amor frente a nosotros,

pero no es lo que idealizamos, no responde

a nuestras expectativas y exigencias,

así que lo despreciamos...

Y vamos por la vida quejándonos 

y envidiando la suerte de otros.

Oxwell L’bu copyrights 2020


Honestidad y fidelidad...

 Queremos que en nuestras relaciones,

los demás sean fieles y honestos,

con nosotros, cuando nosotros somos

deshonestos con nuestros pensamientos 

y sentimientos y peor aún infieles

a nuestro propio corazón.


Esa inseguridad que sentimos 

hacia el otro, esos celos que nos carcomen,

no son más que el reflejo de nuestras inseguridades,

la inseguridad de darnos plenamente,

de expresar a cabalidad nuestros sentimientos

y sobre todo de ser nosotros mismos,

sin miedo al rechazo...

Oxwell L’bu copyrights 2020